Seguridad en cruceros: el legado del desastre del Costa Concordia

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Seguridad de cruceros: buques en las rocas
Suele darse por sentado que el capitán es la máxima autoridad de cualquier buque, y el público en general espera que ponga por delante el bienestar de sus pasajeros siendo el último en abandonar el barco en caso de hundimiento. Lo que hizo tan infame el desastre del Costa Concordia fue el hecho de que su capitán, Francesco Schettino, optase por abandonar el navío y a los pasajeros a su propia suerte.

Derecho marítimo y conducta inadecuada de la tripulación en cruceros

Sin embargo, pese a la tradición y la práctica habitual, el derecho marítimo internacional no recoge una sanción determinada para el acto de egoísmo y cobardía que supone el abandono de la nave. Puesto que el buque enarbolaba bandera italiana y navegaba en aguas italianas con un capitán de la misma nacionalidad, la jurisdicción corresponde al derecho marítimo italiano, lo que significa que el Capitán Schettino puede ser procesado y encarcelado por parte del gobierno de Italia. Abandonar el barco aún se considera delito en Grecia, España e Italia, mientras que otras naciones lo han eliminado como tal de sus leyes marítimas.

¿Dónde se enjuician los delitos marítimos?

Cuando ocurren incidentes en aguas internacionales, completar las investigaciones y procesar a los infractores puede resultar dificultoso, ya que la eficacia del procesamiento depende del Estado del pabellón del buque. Muchos cruceros de propiedad corporativa estadounidense navegan bajo bandera de Panamá o las Bahamas, por lo que cualquier incidente en que se vieran implicados sería investigado por estos países, en lugar de por los EE. UU. Además, el buque puede estar sujeto a la legislación de cualquier país en que fondee.

Desafortunadamente, tal situación dejaba pocas opciones a los pasajeros americanos desaparecidos o víctimas de delitos en el mar. A raíz de ésto, muchos afectados se veían obligados a contratar los servicios de abogados especializados en derecho marítimo en Miami, Florida, y presentar demandas civiles contra las líneas navieras de crucero, que apenas tenían repercusiones sobre la legislación marítima internacional y su aplicación. Por fin, en 2010, la Asociación Internacional de Víctimas de Cruceros presionó al Congreso y se ratificó una nueva ley que obliga a las compañías estadounidenses de cruceros a informar al FBI de los delitos marítimos.

Otro asunto resaltado por el desastre del Concordia es el modo en que se construyen los modernos cruceros. Hoy día, la construcción de todos los navíos activos se lleva a cabo conforme a las regulaciones especificadas por el Convenio SOLAS (Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar), creadas y aplicadas por los Estados soberanos miembros de la Organización Marítima Internacional (IMO). Todos los barcos que pasan por puertos pertenecientes a los estados miembros son sometidos a estudios e inspecciones periódicos, algo que debería asegurar el cumplimiento generalizado en materia de seguridad internacional.

El tamaño de buque puede afectar a la seguridad en cruceros

Como suele decirse, en retrospectiva, todo es obvio. Existe la inquietud de que el gran tamaño del Concordia pueda haber comprometido la seguridad en el crucero al hacer la evacuación más prolongada y compleja. No obstante, hubo numerosos factores que contribuyeron a la catástrofe: la discutible decisión del Capitán Schettino de zarpar sin haber realizado un simulacro de emergencia, su presunto incumplimiento de la ruta establecida, su negligencia a la hora de emitir una llamada de auxilio (mayday) con prontitud, su decisión de abandonar la nave sin alertar a los pasajeros y su negativa a regresar al barco para colaborar en el rescate.

Según Nautilus, el sindicato de los profesionales del mar, es preciso que se reevalúen las directrices existentes sobre seguridad en cruceros. Todos tenemos muy reciente en la memoria el hundimiento del Concordia el año pasado y son muchos los futuros pasajeros de crucero que muestran su conformidad con esa afirmación.

En respuesta a ella, el Secretario General de la IMO, Koji Sekimizu, se ha comprometido a revisar la normativa actual referente a los buques de pasajeros de gran tamaño: «Deberíamos tomar en consideración con toda seriedad las lecciones aprendidas y, si es necesario, volver a examinar las regulaciones existentes sobre seguridad en los grandes navíos de pasajeros a la luz de los hallazgos de la investigación del siniestro. En el año del centenario del Titanic, se nos han vuelto a recordar los riesgos que implican las actividades marítimas».

De acuerdo con la interpretación del derecho marítimo hecha por la IMO, todos los cruceros han de llevar botes salvavidas suficientes para la totalidad del pasaje. Sin embargo, esta medida es insuficiente si resulta imposible acceder a los botes ante una emergencia, como les ocurrió a los infortunados pasajeros del Concordia. Dejando a un lado la normativa estándar sobre seguridad en cruceros, podría decirse que la mayor amenaza para el bienestar del pasaje es una tripulación y un personal de a bordo que no se preocupan de seguir las reglas establecidas. Se ha demostrado que el Capitán Schettino no cumplía con muchos de los procedimientos estándar de seguridad, lo que contribuyó a decidir el nefasto destino de los pasajeros de su barco.

Precauciones a tomar antes de embarcar en un crucero internacional

Afortunadamente, catástrofes como la del Concordia son extremadamente infrecuentes. Aunque la habilidad y diligencia del capitán están fuera del control de los pasajeros, éstos pueden tomar algunas medidas para garantizar su propia seguridad. Si es usted un ciudadano americano que desea realizar un viaje internacional, puede inscribirse en el Programa de Inscripción para el Viajero Inteligente (STEP) o acudir a la embajada de los EE. UU.; ésto facilitará que el Departamento de Estado pueda ayudarle en caso de emergencia.

Antes de salir del país, es buena idea hacer una copia de su pasaporte y almacenarla electrónicamente en un archivo virtual, de modo que pueda acceder a ella desde cualquier lugar mediante una conexión a Internet. Lleve siempre consigo una bolsa con artículos de primera necesidad, como medicamentos prescritos y elementos higiénicos. Una vez a bordo, asegúrese de tener localizado su chaleco salvavidas y asistir a las prácticas de seguridad.

Pese a todo lo que salió mal durante la evacuación del Concordia, es importante tener en mente que la inmensa mayoría del pasaje pudo abandonar el barco sano y salvo. En líneas generales, los cruceros siguen siendo una de las opciones vacacionales más seguras para los viajeros y, mientras el sector se mantenga alerta, no hay motivo para que suceda otro desastre similar al del Concordia en un futuro próximo.

Seguridad de buques cruceros un año después del desastre del Concordia

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El 13 de enero de 2013 se cumplió un año del hundimiento del crucero Costa Concordia en la isla italiana de Giglio, después de que el buque chocara accidentalmente con unas rocas. No hubo alertas: simplemente, se fue la luz durante el espectáculo de magia; poco después, se oyeron los ruidos de la rotura del casco, el barco se escoró hacia un lado y tuvo lugar una evacuación desordenada y marcada por el pánico. El desastre supuso la pérdida de 32 vidas y, hasta el día de hoy, el buque permanece sumergido en el océano. Su capitán, Francesco Schettino, puede enfrentarse a varios cargos que incluyen homicidio involuntario, negligencia y abandonar el barco antes que los pasajeros. Es posible que otros ejecutivos y miembros de la tripulación del Concordia sean también procesados, aunque es indudable que se necesitará más tiempo para determinar por completo las responsabilidades.

Afortunadamente, el sector de los viajes en crucero ha pasado a la acción y ha revisado sus normas de seguridad de buques, promulgando cambios dirigidos a aumentar la seguridad de pasajeros y tripulación en los cruceros transatlánticos. Desde que ocurrió esta catástrofe, los cruceros de todo el mundo han incrementado su compromiso con la seguridad de buques. Nadie quiere que se repita el desastre del Concordia, lo que implica que las medidas rutinarias de seguridad ya no se consideran una mera formalidad. Es preciso que el pasaje preste atención, asista a los simulacros de emergencia y escuche las instrucciones de seguridad.

Nuevas normas de seguridad de buques

Tras el naufragio del Concordia, se estableció la nueva norma sobre simulacros: las prácticas de seguridad han de completarse antes de zarpar. Esto es especialmente relevante, ya que varios cientos de pasajeros del desafortunado transatlántico no habían asistido a un simulacro de emergencia. Se ha mencionado que éste sería uno de los principales factores responsables del pánico y el desorden reinantes durante la evacuación.

Además, se han propuesto diez nuevas iniciativas que aluden a importantes medidas de seguridad, como las restricciones de acceso al puente de mando y el aumento de los chalecos salvavidas disponibles.

Los pasajeros de los cruceros pueden contribuir a garantizar su propia seguridad escuchando a los miembros de la tripulación. Ya sea el fisioterapeuta, el mozo o el camarero, todos están rigurosamente entrenados y versados en la seguridad del buque y los procedimientos de evacuación de emergencia. El pasaje no debería ignorar las reuniones de seguridad de buque, puesto que la información ofrecida resulta siempre esencial en caso de emergencia.

Los estándares y la normativa sobre la seguridad de buques se han uniformado en todo el mundo para las compañías del sector, a partir de la creación de la Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA) a finales de 2012. La organización se centra en crear normas de seguridad para la industria y actualizar las ya existentes, a fin de garantizar que la experiencia del crucero resulte segura para todos los implicados en el viaje.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Guardia Costera de EE. UU. también juegan un importante papel en la regulación de la seguridad de los cruceros, ya que estas organizaciones realizan inspecciones en dicho ámbito y aseguran el cumplimiento del Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar. Los pasajeros que deseen más información sobre registros de seguridad en cruceros pueden acceder a los informes que los CDC publican en su sitio web o leer los reportes de incidencias de la Guardia Costera estadounidense en su sitio web.

Un factor relevante para garantizar la seguridad del pasaje es que los viajeros sigan unas buenas medidas de higiene. Como es sabido, lavarse frecuentemente las manos con jabón y agua caliente constituye una de las mejores defensas contra las enfermedades. Si no siempre resulta posible lavarse las manos, el uso infrecuente de desinfectantes para manos de venta libre puede ser la mejor opción disponible (su uso excesivo puede crear bacterias resistentes).

Nunca se insistirá demasiado en que cierto grado de preparación puede contribuir mucho a garantizar unas vacaciones seguras y agradables. Los viajeros que deseen evitar el mareo harían bien en incluir caramelos de jengibre, Dramamine (Biodramina) y pulseras de acu presión en su equipaje antes de subir a bordo. Los formularios sobre salud deberían responderse con sinceridad, para que la tripulación pueda tomar las oportunas precauciones y así asegurar el bienestar de todos los pasajeros del crucero.

Aunque no hay forma de deshacer el desastre del Concordia, sí se puede hacer mucho para evitar que ocurra otra tragedia similar. Siempre y cuando el sector esté alerta y los pasajeros participen activamente en lo que a garantizar su propia seguridad se refiere, los cruceros seguirán siendo una de las opciones vacacionales más seguras que pueda elegir el viajero en la actualidad.