Estrechos, canales y seguridad de los buques de carga

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Los estrechos y canales oceánicos son un elemento importante a considerar en el sector mercante ya que, debido a su situación estratégica, el mayor nivel de tráfico se registra en estos corredores marítimos. Los cargueros han de atravesarlos para llegar a su destino, razón por la que estos cuellos de botella resultan esenciales en el comercio y los viajes por mar. Además, canales y estrechos son también especialmente vulnerables a las amenazas terroristas y las infracciones en materia de seguridad internacional; debido a su situación estratégica, ésto puede poner en peligro el comercio marítimo y el sector.

En caso de inseguridad o tensiones políticas, es posible que se recomiende a los petroleros evitar algunos estrechos y canales, en especial porque transportan un recurso valioso y cada vez más escaso. Sin embargo, tal curso de acción puede resultar muy poco práctico, ya que las rutas alternativas pueden exigir más tiempo y no ser viables por motivos geográficos, climáticos o de distancias.

En el mundo hay varios estrechos y canales de gran relevancia, incluidos los siguientes:

Puesto que estos canales y estrechos ocupan posiciones estratégicas en las rutas del comercio marítimo, es fácil entender por qué generan tanta tensión geopolítica. Desde el principio de la historia, el control sobre estas importantes rutas comerciales ha sido motivo de conflicto entre países, algo que incrementa el valor y peligrosidad de estos cuellos de botella para la navegación. También los piratas pueden elegir los estrechos y canales como objetivos, ya que los cargueros deben atravesarlos para llegar a destino.

Idear rutas alternativas para el comercio marítimo que eviten el paso por estrechos y canales tradicionales no es fácil y, en algunos casos, resulta imposible debido a motivos geográficos. Por ejemplo, los buques que pretendan transportar petróleo desde Oriente Medio no podrán evitar navegar por el golfo de Ormuz, que es la única salida al mar del golfo Pérsico.

Se ha sugerido que una mejor solución pasaría porque los Estados Unidos o la Unión Europea hicieran gala de su supremacía naval patrullando estos canales y estrechos, con lo que se garantizaría la seguridad de todos los buques que los atraviesan. No obstante, esto implicaría comprometerse a proporcionar de forma continuada los recursos y el personal necesarios para luchar contra la incesante piratería y las amenazas terroristas. Falta por ver si los Estados Unidos o la Unión Europea estarían dispuestos a asumir la iniciativa de garantizar la paz en el mar.