Pasajeros y demandas tras los eventos en el crucero Carnival Triumph

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Se acumulan las querellas de indignados pasajeros contra Carnival Cruise Lines: en todas ellas se exige una compensación financiera por los daños mentales y físicos causados por cinco días de condiciones antihigiénicas a bordo. Aunque nadie resultó herido, el pasaje del Carnival Triumph hubo de soportar largas esperas para obtener comida, así como retretes rotos y falta de agua caliente durante casi una semana, lo que convirtió las esperadas vacaciones de ensueño en una auténtica pesadilla. Algunos de los horrorizados viajeros mencionan condiciones extremas, afirmando que las deyecciones habían inundado el piso, incluso en los camarotes.

La firma de abogados especializados en derecho marítimo de John Arthur Eaves, en Mississippi, ha sido la última en presentar una demanda contra Carnival y lo ha hecho en Galveston, Texas. Mientras tanto, otro despacho jurídico marítimo de Miami ha presentado una propuesta de demanda colectiva ante un tribunal federal de ese estado, en un intento de establecer un mayor nivel de responsabilidad para la compañía naviera. 

Desafortunadamente, las posibilidades de que los demandantes obtengan satisfacción legal y reparación por parte del sistema judicial son muy escasas. Según el Profesor de Derecho marítimo de la Universidad Nova Southeastern, Bob Jarvis, la probabilidad de ganar este tipo de juicios es “Cero, nada, nulo, inexistente, irreal, ni de broma… las leyes marítimas suelen favorecer al propietario del buque”.

Los problemas empezaron cuando se declaró un incendio en la sala de máquinas el 10 de febrero por la mañana. Aunque los sistemas de control automático extinguieron con rapidez las llamas, los daños causados inmovilizaron la propulsión del buque, obligándolo a utilizar la insuficiente reserva de energía para emergencias.

Seatrade Insider reportó que un barco con once técnicos y especialistas en servicios al cliente jamás llegó al Triumph, algo que Carnival Cruise Lines ha confirmado.

“Entre el estado de la mar y la velocidad a la que el Carnival Triumph era arrastrado hacia el norte, el barco, de menor tamaño, tuvo finalmente que volver a puerto por falta de combustible”, afirmó la portavoz de Carnival, Jennifer de la Cruz. “El objetivo era prestar apoyo al equipo a bordo del crucero; desafortunadamente, el grupo no pudo llegar hasta él”.

Con ayuda de remolcadores, el Triumph atracó finalmente en Mobile, Alabama, el día de San Valentín, para alivio de los 4229 miembros del pasaje.

La propuesta de demanda colectiva presentada por la oficina legal marítima Lipcon, Margulies, Alsina & Winkleman, de Miami, alega negligencia por parte de Carnival Cruises Lines respecto a la idoneidad del buque para navegar. Según la querella, la compañía debía haber sabido que el barco tendría problemas de motor debido a dificultades anteriores con la propulsión, y sostiene que intentó ahorrarse dinero remolcando el buque hasta Alabama en lugar de un puerto mexicano más cercano, prolongando así la agonía y el trauma que soportaba el infortunado pasaje del crucero. En ella se afirma que “Carnival, de forma intencionada e imprudente, sometió a más de 3000 pasajeros a una vida de pesadilla durante cinco días para proteger su balance final”.

En su defensa, Carnival niega que la decisión de remolcar el Triumph hacia Alabama tuviera nada que ver con conveniencias ni con recortar gastos. Según la línea de cruceros afincada en Miami, el Triumph ya estaba siendo arrastrado hacia el norte, alejándose de México debido a fuertes corrientes, por lo que tenía sentido remolcarlo hasta Alabama.

Independientemente de las cualidades de las demandas y del genuino sufrimiento y trauma emocional padecido por los pobres pasajeros, el derecho marítimo favorece a las líneas de crucero de un modo abrumador. Como suele decirse, el mal se esconde en los pormenores: en este caso, en la letra pequeña de los tickets del crucero, que sirve como contrato legalmente vinculante. Las condiciones recogidas en el billete determinan quién puede presentar una demanda y dónde, lo que limita en gran medida la capacidad de los pasajeros afectados para lograr que se haga justicia en los tribunales.

"Si el buque se avería, los consumidores dependen de la buena voluntad de la línea de cruceros, que redacta unos términos y condiciones blindados para protegerse prácticamente ante cualquier evento negativo”, explica el notable abogado y bloguero en derecho marítimo de Miami Jim Walker.

Todos los billetes emitidos por Carnival Cruise Lines especifican que las posibles demandas contra la compañía deben presentarse en los tribunales federales de Florida del Sur, puesto que las oficinas principales de la compañía se encuentran en Miami. Ésto puede resultar problemático para muchos viajeros, que vienen de todo el país sólo para hacer el crucero.

Sin embargo, hay esperanzas. Muchos abogados especializados en ley marítima señalan que los demandantes pueden ganar mientras se demuestre que Carnival Cruise Lines actuó con negligencia respecto a la idoneidad del buque para navegar y que el daño mental fue tan grave como para requerir intervención médica.

"Creo que nos encontramos ante un buen caso por responsabilidad contra Carnival. En realidad, el tema se reduce a los daños”, apuntó el abogado marítimo Robert Peltz.

Mientras que puede resultar tremendamente difícil demostrar la negligencia, las adversidades sufridas por los pasajeros han sido confirmadas por los medios informativos de todo el mundo. Conforme a la demanda presentada por Matt y Melissa Crusan de Oklahoma, temieron por sus vidas y fueron testigos de cómo otros pasajeros sufrían insomnio, náuseas, dolores de cabeza y pesadillas. También afirman que la agonía y el trauma se prolongaron innecesariamente, al decidir Carnival que el barco sería remolcado hasta Alabama en lugar de México.

Aunque los billetes de Carnival incluyen una cláusula que prohíbe entablar demandas colectivas, los Crusan defienden que no es de aplicación debido a la negligencia de la compañía en cuanto al estado del Triumph.

De acuerdo con los abogados y expertos en leyes marítimas, son tres los prerrequisitos fundamentales que debe cumplir una demanda colectiva para considerarse válida:

  • ¿Es aplicable la renuncia a la demanda colectiva recogida en los billetes? Un juez debe evaluar las circunstancias y méritos del caso antes de determinar la validez de una cláusula de actuación colectiva. Aunque los tribunales han fallado históricamente a favor de las líneas de crucero, hay excepciones.
  • ¿Resulta apropiado el estatus de demanda colectiva, teniendo en cuenta los diversos grados de enfermedad, trauma y lesiones sufridos por las personas implicadas?
  • ¿Tenían los pasajeros motivos fundados para preocuparse por su bienestar físico y emocional? ¿Precisaron auxilio médico a consecuencia de su experiencia a bordo del buque?

Si las demandas cumplen estos criterios y no son desestimadas debido a las restricciones impresas en los billetes, Carnival podría muy bien optar por llegar a un acuerdo para poner punto final a la publicidad negativa.

"Según mi experiencia, las líneas de crucero se preocupan más de los problemas que perjudican su nombre, como ellos dicen”, explica Peltz. “Realmente, ésto podría afectar a sus resultados finales y su capacidad para atraer clientela”.

Al final, lo que pueden hacer los legalismos marítimos para contribuir a ganar la batalla de la opinión pública se reduce a éso; si un número considerable de consumidores dejaran de contratar sus cruceros debido a la falta de obligaciones y responsabilidad por parte de la compañía, la pérdida de ingresos podría salirle a Carnival Cruise mucho más cara que cualquier posible demanda.