Key West y Venecia se unen contra los grandes cruceros

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En un intento de conservar la belleza y el delicado ecosistema de sus entornos, ciudadanos comprometidos de Key West (Cayo Hueso), Florida, y Venecia, Italia, han unido fuerzas para impedir que los buques de crucero de gran tamaño visiten sus puertos y atraquen en ellos.

El Comitato No Grandi Navi (Comité No a los Barcos Grandes) de Venecia y el Comité de Key West para el Turismo Responsable coinciden en su oposición a los mayores buques de crucero que, según afirman, han afectado negativamente al ecosistema natural de estas áreas y pueden igualmente degradar la experiencia de quienes las visitan.

Ambas organizaciones han emitido un comunicado conjunto en el que explican que "El tamaño de los buques es mucho mayor que las dimensiones para las que se construyeron estos puertos históricos y el tamaño inmenso agobia el escenario histórico, reduciendo su atractivo visual y la sensación de autenticidad".

"Ellos (el Comitato No Grandi Navi) están sufriendo lo mismo que nosotros", apuntaba Jolly Benson, miembro del Comité de Key West para el Turismo Responsable. "Nos pusimos en contacto y estuvieron de acuerdopara formaruna alianza connosotros. Ambas ciudades están viendo su cultura y forma de vida disminuida y ambas están viendo los efectos muy reales que estos buques tienen sobre nuestros delicados ecosistemas".

El asunto es urgente para los residentes interesados en esta cuestión, puesto que les residentes de Key West decidirán si el Cuerpo de Ingenieros del Ejército va a poder estudiar la posibilidad de excavar el canal de navegación principal de la isla y ampliarlo para permitir el paso de cruceros de gran calado. En la actualidad, el dragado es ilegal en el Santuario Nacional Marino de los Cayos de la Florida.

Key West podría obtener permiso para el dragado, siempre que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército publique un estudio favorable que indique que el impacto sería mínimo.  No obstante, el superintendente del Santuario, Sean Morton, señaló que no existe una categoría de permisos que permite el dragado únicamente con fines económicos.

Eric Bush, jefe de la oficina de Planificación y Política del Cuerpo de Ingenieros de Jacksonville, ha declarado que su agencia seguirá las recomendaciones de organismos locales sobre el Santuario Marítimo. Si éstos no aprueban el estudio propuesto, la agencia dejará de buscar financiación para llevar a cabo dicho estudio sobre el dragado.

Los partidarios de la iniciativa que se someterá a votación incluyen a Jennifer Hulse, una de los abogados clave que contribuyó a crear el PAC (comité de acción política) para la Cámara de Comercio de Greater Key West. Según Hulse, el estudio es necesario porque el tráfico naval de cruceros en Key West ha disminuido casi un 30% desde 2003, pasando del millón de pasajeros anuales de entonces a unos 700.000 en los últimos años. "El motivo de esta reducción son las restricciones en el canal", explica Hulse. "Esto afecta económicamente a nuestra comunidad".

El mes que viene, los residentes de Key West deberán determinar qué importancia tiene el negocio de los buques de crucero para el bienestar económico de su comunidad. De todos modos, conviene recordar que el hecho de que se lleve a cabo un estudio no convierte el dragado en algo inevitable. Dentro de un mes, los votantes de Key West podrán defender sus intereses económicos o bien optar por preservar la razón por la cual los turistas acuden a su isla en primera instancia.

Carnival Cruise Lines busca recobrar su reputación tras los desastres recientes en sus barcos de cruceros.

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Carnival Cruise Lines está esforzándose para cambiar su imagen después que una serie de grandes desastres han dañado su otrora excelente reputación con sus clientes pasajeros.

Los incidentes del Costa Concordia y del Carnival Triumph aún están muy frescos en la memoria del público.  La compañía, dirigida ahora por el recién nombrado Director Ejecutivo Arnold Donald, invertirá por lo menos 600 millones de dólares renovando y mejorando sus buques de crucero.

Gracias a esta iniciativa, Donald espera que Carnival Cruise Lines vuelva a ganarse la confianza de los consumidores.  Esto asimismo redundara en el aumento de los pasajeros y en un repunte del valor de sus acciones bursátiles.

Al evaluar el desastre del Costa Concordia ocurrido el pasado año, Donald declaró que "Lo sucedido con el Concordia no se debió a ningún problema infraestructural o sistémico, sino a un error humano que se convirtió en una tragedia".

Carnival apenas había empezado a recuperarse de la desgracia del Costa Concordia cuando se declaró un incendio en la sala de máquinas del Carnival Triumph. Los motores se averiaron y el buque quedó sin suministro eléctrico ni agua corriente en los aseos durante varios días. Esto dio lugar a muchas demandas judiciales y asesto un duro golpe, en sus relaciones publicas, a la compañía de cruceros más grande del mundo.

Sin embargo, apuntó Donald, "No sólo no hubo ninguna muerte, sino que nadie resultó herido ni enfermó.  En el caso del Triumph no hubo ningún problema de seguridad sanitaria".

Aunque pudo haber sido mucho peor, la cuestión es que ambos incidentes podrían haberse evitado.  Por este motivo, Carnival destino más de 500 Millones de Dólares a mejorar su flota. "Si se diera el caso, muy improbable, de que volviéramos a quedarnos sin suministro eléctrico en alguna ocasión, contaremos con un sistema de respaldo energético y con un protocolo que nos permitirá evitar en primera instancia la pérdida del suministro", afirmó Donald.

Para garantizar y maximizar los niveles de seguridad, Carnival Cruise Lines ha empleado a Mark Jackson, quien fue anteriormente comandante de la Guardia Costera Norteamericana, como vicepresidente del operativo técnico. Jackson señaló que "lo ocurrido en el Triumph fue horrible para los pasajeros y no queremos que vuelva a suceder pero aprendimos una gran lección".

Cambiar el tirado de los cables en los buques será el primer paso puesto que la ubicación de los cables fue una de las principales causas por las cuales el fuego se extendió rápidamente y afectó las dos salas de máquinas del Triumph. De este modo, explicaba Jackson, "Si falla una de las salas, la otra seguirá funcionando". Otras medidas adoptadas incluyen aumentar el número de boquillas de agua nebulizada de 30 a 500, contratar una patrulla para chequear y evitar posibles fugas de combustible el día entero, e instalar un segundo generador de respaldo situado lejos de la sala de máquinas para garantizar un suministro eléctrico básico e ininterrumpido en caso que se averíen los motores.

A pesar de la amplia publicación en todos los medios de comunicación de estas mejoras, la opinión pública difícilmente olvida. Incluso con unos descuentos considerables, la mayoría de los pasajeros potenciales siguen mostrándose reacios a vacacionar con Carnival. Por suerte, el tiempo cura casi todos los males en el ámbito de las relaciones públicas, algo que no sólo es bueno para Carnival sino para los propios viajeros que así podrán disfrutar de unos estándares de seguridad mejorados y unas vacaciones verdaderamente relajantes.

Cómo la navegabilidad de cruceros ha impactado a Carnival Cruise Lines

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Tras la amplia difusión otorgada a desastres marítimos como el hundimiento del Costa Concordia en costas italianas y el fallo energético del Carnival Triumph mientras navegaba en el Golfo de México, los potenciales viajeros de todo el mundo empezaron a mostrar una comprensible desconfianza hacia los buques de crucero. Aunque las vacaciones a bordo de un crucero suelen ser seguras y divertidas para todos los implicados, cuando las cosas se tuercen, la experiencia puede resultar traumática para el pasaje.

La catástrofe del Concordia ha sido especialmente difícil de superar, ya que la posibilidad de sufrir algún daño o incluso morir durante unas vacaciones de ensueño es lo último que esperan los pasajeros. Por fortuna, Italia está cumpliendo su parte al investigar adecuadamente el incidente, lo que ha contribuido a aplacar la indignación popular y a asegurar a las víctimas y sus familias que se hará justicia.

Justo cuando el siniestro del Concordia empezaba a borrarse de la memoria popular, la desgracia cayó sobre el Carnival Triumph en el Golfo de México. Un incendio en la sala de máquinas inutilizó la alimentación eléctrica; al carecer de un generador de respaldo viable, el buque quedó durante días a la deriva sin sistema de evacuación de desechos ni electricidad hasta que, en el día de San Valentín de este año, fue remolcado hasta Alabama. La experiencia ha traumatizado a muchos viajeros, provocando un aluvión de querellas que aún están activas en el sistema judicial estadounidense.

Las imágenes de tiendas improvisadas y desperdicios humanos inundando los camarotes han dejado un recuerdo imborrable, reflejo de lo mal que pueden ponerse las cosas a bordo de un crucero sin los adecuados sistemas de respaldo y seguridad contra incendios. En respuesta a estos desastres, la Carnival Corp. invertirá 300 millones de dólares en actualizar y modernizar toda su flota para evitar que vuelvan a suceder incidentes similares. Además, la compañía ha anunciado que devolverá al Gobierno de los EE. UU. parte de los costes del rescate en el caso del Triumph, lo que debería contribuir a suavizar en parte la publicidad negativa.

A pesar de la naturaleza abiertamente pública de estos incidentes, es probable que las consecuencias a largo plazo, en cuanto a viabilidad y rentabilidad del sector de los cruceros, sean insignificantes. El factor que más influye a este respecto es que los siniestros en cruceros son realmente poco frecuentes: esta es también la razón por la que, cuando algo malo ocurre, causa tanta impresión. En general, incluso la mayoría del público entiende que los incidentes del Concordia y el Triumph son la excepción y no la regla.

De acuerdo con William Mack, analista de valores de S&P Capital IQ, el pronóstico para la Carnival Corp. sigue siendo beneficioso, aunque en menor medida respecto a lo previsto anteriormente. Considera que las acciones de la compañía son una buena compra y que el impacto de este último incidente durará, en el peor de los casos, un año.

Sin embargo, Carnival Corp. no está dejando ningún cabo suelto en cuanto a ganarse de nuevo a la opinión pública. La compañía de cruceros anunció que Kate Middleton, princesa británica y Duquesa de Cambridge, participará en la botadura del nuevo buque “Royal Princess” antes de que éste emprenda sus excursiones de lujo por el Mediterráneo. La princesa es una de las mujeres más retratadas del mundo y es muy querida por el público en general, por lo que la iniciativa supondría para la compañía un golpe maestro en sus relaciones públicas, siempre y cuando no se produzcan nuevos incidentes que salten al actual ciclo de noticias televisivas de 24 horas.

En todo caso, lo más importante es que la respuesta de la Carnival ante las catástrofes del Concordia y el Triumph demuestra que el sector de los cruceros necesita actuar con rapidez para apaciguar las inquietudes del público. Al mostrar su voluntad de asumir responsabilidades e invertir lo necesario en mejorar la seguridad de su flota de cruceros, Carnival debería ser capaz de recuperar la confianza del público en poco tiempo.